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sábado, 11 de abril de 2015

Constancia

Habia una vez más un niño cuyo padre lo dejo en un monasterio Shaolin para aprender Kung Fu. Después de un año fue a visitar a su familia. ¿Que aprendiste? Le preguntaron. El niño se avergonzó. Los monjes solo lo hicieron golpear agua en un barril. La familia no le creyó y el se los mostró. levanto la mano y golpeo la mesa en qué comían.....la rompió a la mitad.


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